Que es el caso Fuster?
El caso Fuster es un caso de supuesto Matricidio e intento de homicidio en
grado de tentativa ocurrido en el barrio de Campo Grande, Asuncion Paraguay el
8 de octubre de 2010.
¿Quien es el presunto autor?
Se sindica como autor de matar a su propia madre a Marcelo Augusto Fuster
Garcia. Cuando el hecho sucedio el se desempeñaba como representante de la ley
siendo abogado y Defensor de la Niñez y Adolescencia.
¿Quienes fueron las victimas?
Las victimas fueron, Graciela Edith Fuster Colunga, madre de Marcelo Fuster
quien fue asesinada a sangre fria de varias puñaladas para posteriormente ser
degollada con un cuchillo de cocina, y su esposo Luis Aguillon, padrastro de la
victima, quien salio con vida, luego de recibir 4 estocadas de un cuchillo de
cocina en la cabeza y en el cuello.

Los hechos
(Transcipcion de publicacion de Diario Ultima Hora el 09/11/2011, relatado por
la propia victima Luis Aguillón)
"Él tenía una vida bien formada. Trabajaba como defensor público de la
Niñez y la Adolescencia, y su esposa era relatora de la Corte Suprema de
Justicia. Yo creo que se jugó por el crimen perfecto", contó con su
marcado acento chileno Luis Aguillón, padrastro de Marcelo Fúster. Este último,
actualmente preso por el homicidio de su madre, Graciela Fúster.
La noche del 8 de octubre de 2010 una noticia sacudía a Asunción. Graciela
Fúster fue brutalmente asesinada, a su marido Luis Aguillón intentaron
degollarlo y Marcelo Fúster, hijo de la mujer asesinada, era detenido como
supuesto autor del hecho.
A un año del crimen, Aguillón llegó hasta la redacción de ÚH y decidió hablar
por primera vez sobre lo sucedido aquella fatídica noche.
CICATRICES. Las secuelas siguen a flor de piel, literalmente. Aguillón mantiene
varias cicatrices en el cuello, por las heridas de cuchillo que le provocó su
hijastro. Para salvar su vida, los médicos debieron realizarle una
traqueotomía.
Pero si sobrevivió es porque Fúster lo dio por muerto, relató Aguillón, quien
se arrastró hasta la calle y fue auxiliado por vecinos.
EL FESTEJO. "Ese día se estaba programando ir a celebrar las 37 semanas de
embarazo de la esposa de Marcelo, Analía Miyasaki. Mi señora quedó en casa y yo
fui a trabajar, en la Facultad de Ingeniería de la UniNorte, donde enseño.
Quedamos en que me iban a pasar a buscar a las diez de la noche", comenzó
relatando Aguillón.
El docente universitario se sorprendió al ver llegar casi a las once de la
noche solamente a su hijastro. Este le manifestó que ya había llevado a su
madre a la casa en la que vivía con su esposa, en el barrio Campo Grande de
Asunción, donde ambas los aguardaban para festejar el embarazo.
"Cuando llegamos a su casa, me llamó la atención que todo estaba oscuro y
muy silencioso. Uno jamás piensa, en la desgracia. Había una sola silla me
acuerdo, que estaba de espalda a la escalera. Grité: '¡Hola!' al llegar y nadie
me respondió", recordó Aguillón.
"Él subió las escaleras y me dijo que espere. Entonces me quedé de espalda
a la escalera. No habrán pasado dos o tres minutos y sentí que me atacaban por
la espalda. Me hirieron, me di vuelta y era él, me estaba atacando con dos
cuchillos de cocina", narró.
"Me acuerdo de que le dije: 'Marcelo, ¿por qué me hacés esto si yo te
quiero tanto?'. 'Es porque ustedes quieren vender la casa', me respondió",
añadió el hombre.
Luego de recibir varios cuchillazos en el cuello y golpes con objetos
contundentes en la cabeza, Aguillón fue arrastrado hasta el fondo de la casa.

Finalmente, el hombre pudo escapar de la casa y fue auxiliado por vecinos y una
patrullera. Esa noche fue llevado a Emergencias Médicas, la Policía halló el
cadáver de Graciela Fúster en la casa de su hijo y este
último fue detenido.
"Al día siguiente, después de que me operaron, a la mañana la fiscala me
dijo que no podía hablar porque me colocaron una traqueotomía. 'Le vamos a
pasar un papel y un lápiz para que escriba quién le atacó', me pidió la
fiscala. Con dificultad escribí el nombre de mi hijastro. Cuando ellos se
alejaron escuché que alguien dijo: 'Viste, es el mismo tipo que mató a la
señora'. Ahí yo supuse que mi esposa había muerto", rememoró Aguillón.
ESCAPÓ DE LA CASA ARRASTRÁNDOSE
Luego del ataque que recibió en el interior de la vivienda de su hijastro, Luis
Aguillón se fue arrastrado hasta el patio del fondo de la casa intentando
salvar su vida.
"Yo tenía heridas graves, prácticamente, me estaba muriendo. Él habrá
pensado que todavía estaba vivo, pero que era cosa de tiempo. Yo me estaba
desangrando", señaló Aguillón.
"Sentí que limpiaba, que trapeaba. Me imagino que estaba limpiando la
sangre. A todo esto siento que él (Fúster) abre el portoncito mecánico de la
entrada de vehículos y siento que no ingresa, sino que sale y no siento más sus
pasos. Supongo que él habrá salido a la calle a tirar algo, tal vez mi
cortaplumas, mi teléfono, que no aparecieron nunca más", recordó el
hombre. "En el momento que él entraba por la puerta de enfrente, yo salí
arrastrándome hacia la calle por el portón", añadió. Aguillón indicó que
su hijastro realmente creyó que iba a poder quedar impune si lo mataba a él y a
su madre, debido a que iba a pasar bastante tiempo antes de que alguien
constate que desaparecieron. "Nosotros viajábamos mucho, además vivíamos
juntos pero sin nadie más", mencionó Aguillón.
Momentos en que la Fiscalia y la Policia de Investigaciones realizan levantamiento de pruebas en la casa del matrimonio Fuster-Miyasaki
Asimismo, recordó que unos días antes del crimen, en una cena familiar, su
hijastro preguntó a su madre varias veces sobre los horarios de trabajo de él.
Por otro lado, Aguillón también manifestó que le parecía poco creíble que la
esposa de Fúster, Analía Miyasaki, no haya escuchado nada esa noche, a pesar de
que estaba en la casa.